Nivel Medio

Fundamentación

Entendemos que la adolescencia es la etapa más conflictiva en la vida del ser humano pero también la que nos da más posibilidades de desarrollar la creatividad y los valores como el respeto, la solidaridad y el compromiso con el otro. Las conmociones de la adolescencia tienen por si solas capacidad suficiente para perturbar a un sujeto hasta el punto de vedarle todo interés  por los estudios. Un mayor entendimiento de la dinámica propia  de este periodo  de la vida permitiría comprender mejor las dificultades características de esta edad, y ayudaría tal vez   a los padres y  docente a abordarlos con mayor serenidad. Así pues, intentaremos examinar los factores característicos  de la crisis de la adolescente y captar entonces de manera más correcta la naturaleza de las dificultades relacionales que esta crisis suscita entre el joven y los adultos más próximos a  él, padres y docentes en donde el conflicto se condensa a menudo en el éxito escolar; el enfrentamiento se produce en este nivel.

La adolescencia en ese tiempo que separa la infancia de la edad adulta, tiempo de todas las esperanzas y todos los peligros, periodo bisagra durante el cual el sujeto opera una mutación profunda, Además el momento de la ruptura es también el de las modificaciones en la búsqueda de la identidad.

El sujeto vive intensamente la angustia de separación, debe renunciar a toda la seguridad que  el mundo de la infancia le brindaba, para entrar en la edad del ser humano maduro en que de ahí en más conocerá la soledad, la responsabilidad, el cambio y compromiso sexual.

Los que los adolescente esperan, de los  padres y de los adultos cercanos es que los escuchen cuando tienen deseos de expresarse, que los respeten  en sus elecciones y gustos, que no se burlen de sus actitudes o  chifladuras, que no los juzguen por anticipado  y no condenen en nombre  de principios que ellos ponen en tela de juicio: valores familiares, mandatos familiares, ideal de la vida, etcétera. Lo que quieren antes que nada es que les preste y de confianza y dar al mismo tiempo prueba de tolerancia y afecto hacia ellos. Para los jóvenes no hay nada peor  que ver a sus padres cambiando de opiniones, de conducta, perdiendo sus convicciones ante la presión de sus hijos grandes, pasando por ejemplo, de una extrema rigidez a una permisividad incomprensible : es preferible un buen entrenamiento abierto, siempre y cuando, por supuesto, no prevalezca el odio. Podemos afirmar ya mismo que los malos entendidos y las trampas de la relación padre-hijos reaparecen, con pocos matices de diferencia, en la relación docente –adolescente.

El adolescente preso en sus aspiraciones contradictorias, puede pasar de un extremo a otro, explicándose así ciertas conductas desordenadas que dejan al observador perplejo.

En relación con el adulto se genera un enfrentamiento  en el que cada cual intenta dominar al otro mediante el terror, cuando ambos se colocan en un pie de igualdad, la relación pedagógica se desvirtúa; ya no se puede hablar de autoridad, término que implica el respeto al otro y el respeto a la ley, sino de autoritarismo, que llama a la rebelión. El docente no debería olvidar nunca que su función lleva el sello de la transferencia y del vínculo.

Ahora bien, la escuela secundaria, como organización en donde se desarrolla el trabajo de profesores y alumnos, cumpliendo cada uno de ellos una función específica, y como espacio democrático y participativo en donde se estimula el desarrollo del sentido de libertad y justicia, debe regirse con normas claras que garanticen el cumplimiento de roles y funciones, que permitan proteger deberes y derechos de todos y cada uno de sus miembros.

Los adolescentes deben entender que no es la trasgresión social lo que les permitirá emanciparse, sino a través de una trasgresión mayor: la trasgresión de la inteligencia en contra de los prejuicios y la discriminación. 

 

Nuestro máximo objetivo, en Umbrales, para la construcción del saber, es establecer un marco normativo que permita generar una red vincular entre los integrantes de nuestra comunidad, respetando la pertenencia individual, la creación productiva, el intercambio y la generación de la cultura solidaria, el respeto y la cooperación. Entendiendo este proceso como “dinámico” en permanente búsqueda de que nos permita orientar la convivencia en la escuela asegurando así, el eficaz cumplimiento de nuestra responsabilidad como educadores.

Es nuestra misión, como actores de Nuestra Institución, es asumir el desafío de entender que la realidad actual no es la única posible y somos nosotros, quienes, con nuestros valores y actitudes, podemos transformarla anhelando un mundo mejor y trabajando junto con otros, con ilusión y tenacidad por construirla. En nuestra escuela vivimos en la convicción de que la vida de comunidad es la que forma y educa ayudándonos a conocernos y reconocernos, descartando el egoísmo y disponiéndonos al servicio de otros, en un clima de comprensión, tolerancia e intervención solidaria.

La escuela tiene un rol decisivo en la formación integral de los  jóvenes ya que tiene la difícil función de acompañarlos a transitar por el camino que los llevará a la vida adulta, colaborando en la construcción de su proyecto de vida.

 El verdadero sentido de educar, ya que, su incumplimiento desmembraría nuestro Proyecto Educativo. Podemos decir con certeza, que en el último tiempo hemos podido avanzar gracias al diálogo permanente entre los actores institucionales, comprendiendo que el cumplimiento de estos acuerdos, sólo se logra bajo un convencimiento interior y consecuente adhesión a los mismos. Haber podido comprender que la abierta participación de los estudiantes no significa perder la autoridad frente a ellos, nos proporcionó un mayor compromiso por parte del alumnado de los acuerdos conjuntamente establecidos.

En el Colegio Umbrales hemos optado por, al decir del Prof. Philippe Maririeu,

·         Transmitir saberes emancipadores compartiendo valores.

·         Formar para el ejercicio de la democracia.

·         “Los que estamos en la difícil tarea de acompañar al adolescente sabemos que no tenemos razón porque somos docentes y tenemos título, sino porque sabemos explicar, sabemos hacernos entender y captar la inteligencia del otro (alumno).En ese momento aparece en sus ojos y en su cerebro un brillo, una luz de comprensión; y el otro muestra que encuentra gran placer en el hecho de entender y en el hecho de desarrollar su inteligencia.”

Otra estrategia significativa en el proceso enseñanza-aprendizaje es el arte.

Llamamos arte a algunas actividades humanas que tienen una finalidad estética y comunicativa. Y aunque en ocasiones se incluyen otras más, generalmente lo que entendemos la mayoría por arte son: pintura, escultura, arquitectura, música, danza, teatro, cine y literatura en todas sus variantes.

Acercar a los adolescentes a cualquiera de estas actividades, ya sea como artistas o como espectadores, aporta muchísimas cosas buenas a su vida.

Hay dos formas de hacer que los adolescentes disfruten del arte. La primera es que ellos mismos realicen una actividad artística, la segunda es que accedan a él como espectadores.

 Muchos adolescentes pintan, esculpen, realizan fotografías o pertenecen a un grupo de teatro pero también hay muchos para los que el arte es una actividad muy ajena. En el caso de estos últimos es una buena idea acercarlos a aquellas que creamos que pueden ser más de su agrado.
Por ejemplo, los adolescentes suelen estar interesados por la fotografía. Muchos de ellos solo porque utilizan la cámara de 
su celular sin ser conscientes de que eso que hacen puede convertirse en una actividad artística. Si nuestro adolescente está en ese caso podemos hacer que lo que solo ha sido una forma de pasar el rato se convierta en una actividad que le aporte muchas ventajas para su vida. Para ello podemos llevarle a ver exposiciones de fotografía, proporcionarle direcciones web de artistas de esta disciplina, acercarles libros de fotografía o buscarle algún curso en el aprenda los fundamentos de la fotografía artística.
Eso mismo podemos hacer con cualquiera de las otras actividades artísticas. Es indiscutible que la contemplación de obras de arte de los mejores artistas va educando poco a poco el ojo, si eso se convierte en una actividad frecuente, nuestros adolescentes adquirirán, tanto si lo practican como si solo lo contemplan, su propio gusto por los objetos artísticos y capacidad crítica para juzgarlos.

Hay personas que no tienen o a las que no interesa desarrollar su propia capacidad artística. Si nuestro adolescente está en ese caso, eso no quiere decir que no pueda disfrutar del arte y aprovechar las ventajas que eso puede ofrecerle. En este caso podemos conseguir que sea un espectador.
Para que los chicos y las chicas adquieran interés por el arte hay que fomentar que accedan a él. Lo mejor es intentar que disfruten de la mayor cantidad posible de disciplinas artísticas pero la adolescencia es un periodo muy complejo, en ese momento los chicos suelen rechazar los consejos paternos, pueden quejarse de que el arte es un “rollo” o rechazarlo solo porque se lo proponemos nosotros. Así que, en esos casos, hay que buscar una estrategia.
Si conseguimos interesarlos por una sola forma de arte, el interés por el resto llegará más tarde. Lo que debemos hacer es buscar aquella que esté más próxima a sus intereses o aficiones, quizá el cine o la literatura, o a lo mejor, la arquitectura. En cualquiera de los casos, sea la que sea, debemos intentar que profundice en ella.

El arte a los adolescentes ya sea como creadores o como espectadores de actividades artísticas, les permite:

Expresar emociones. Esa es la primera de las características del arte, es una forma de expresión de las emociones. Como creadores pueden expresar de forma mucho más fácil lo que sienten y como espectadores pueden encontrar en los demás emociones como las suyas.

Entender el mundo. Al ser una forma de comunicación de las emociones el arte sirve para entender mejor el mundo. Y eso es muy útil durante la adolescencia cuando los chicos y las chicas está descubriendo lo que les rodea y buscando su lugar.

Aumentar su creatividad. La relación constante con objetos artísticos hace a todas las personas más creativas.

Ampliar sus intereses. Tanto los culturales como los sociales porque los acerca a formas muy diferentes de ver el mundo.

Aumentar su capacidad crítica. Una característica imprescindible para la maduración intelectual, el desarrollo de la capacidad crítica, se hace más fácil con el contacto continuo con el arte.

Sentir placer. Disfrutar del arte produce un gran placer y eso es algo que puede ayudar a que la vida de los adolescentes sea mejor. Una fuente de placer y conocimiento puede conseguir que los problemas, cambios y miedos que viven la mayoría en esa etapa sean más llevaderos.

Por todo ello fomentamos los talleres artísticos, en especial el musical, como forma de desarrollo y crecimiento sano en los adolescentes.

E.S.I

Hoy trabajamos en nivel medio conceptos como el sexo biologico, la expresión de genero, la identidad sexual y la orientación sexual. Como así también la empatía.
Culminamos con un cine debate el cual fue enriquecedor por el aporte de los alumnos. 
Dicha temática fue abordada en la feria de ciencias por Alumnas de 1 año de nivel medio.