Proyecto Curricular Nivel Inicial
Fundamentación
Buscamos formar niños expresivos, comunicativos, empáticos, tolerantes, autorregulados y libres que puedan crecer como seres autónomos y funcionar en grupos desarrollando al máximo sus potencialidades.
Creemos que el niño es una persona con capacidades o competencia que definen lo humano; amar, desear, pensar, actuar, comunicarse, trascender, afirmarse en sí mismo, participar, crear, construir, transformar: pero es obvio que en el momento de nacer estas características son potencialidades que deberán ir poniéndose en acto paulatinamente a lo largo del extenso periodo de desarrollo que conduce a la adultez.
Su efectividad, sus relaciones sociales, su sexualidad, su inteligencia están estructuradas de manera peculiar. Como ser social en un sujeto histórico. Se trata de una etapa evolutiva que tiene un sentido en sí misma y adquiere su significación plena considerada en relación con la vida total del individuo.
El niño es un sujeto activo, constructor de su propio desarrollo refleja los intercambios que se producen en su territorio vital, posee esquemas cognitivos que le permiten ir realizando asimilaciones y acomodaciones para poder adaptarse dinámicamente a su realidad.
Hay una cierta tendencia evolutiva que todos compartimos, hay un cierto perfil de desarrollo psicológico que es común a todos los niños, pero al lado de eso hay elementos suficientes de diversidad entre unos y otros niños como para poder afirmar que cada uno recorre a su manera y a su ritmo la historia de su desarrollo.
Conocer al niño en sus dimensiones bio- psico-sociales, insertas en un contexto histórico socio-cultural es requisito indispensable para trabajar como docente.
La propia experiencia y información teórica permiten a los maestros conocer muchos aspectos importantes de la conducta de los niños.
El valor de las fuentes de las investigaciones es fundamental en la medida en que en que se ponga en relación dinámica con las prácticas educativas concretas y que sirva para reflexionar sobre ella.
Actualmente se han acumulados muchos y valiosos aportes teóricos acerca de los procesos evolutivos y las características de los niños del Nivel Inicial. En este caso se ha aptado por desarrollar con algún detenimiento – sin pretensión de exhaustividad –algunos aspectos del desarrollo que tienen especial interés para la educación del niño. Estos son:
· El desarrollo afectivo, social y psicosexual.
· El desarrollo intelectual.
· El desarrollo del lenguaje.
· El desarrollo motriz.
· El desarrollo del deber ser.
· El desarrollo del juego.
· El artístico

El recién nacido establece una relación positiva poderosa con quienes lo cuidan, y ellos satisfacen sus necesidades .Esto implica: el valor de la afectividad en el psiquismo y el carácter social del mismo. Esto según Erickson ayuda al niño a establecer la diferencia entre lo interno y lo externo. De acuerdo a que esa relación trasunte confianza o inseguridad, se irá constituyendo de manera diferente las relación entre el YO y los OTROS.
La relación que se emprende entre familia y escuela es tan peculiar que sólo cabe situarla en el marco de la confianza, que deben establecer los padres mediante la cual delegan autoridad, funciones, objetivos familiares, etc., en la institución a la que confían sus hijos.
Familia y escuela son los dos sistemas humanos de referencia del niño, donde establece relaciones interpersonales significativas que contribuyen a plasmar su identidad personal y cultural, así como la adquisición de destrezas y valores sociales para su posterior inserción como miembro activo y productivo del país.
Por lo tanto, familia y escuela son sistemas interrelacionados, cuya influencia en el niño y en su desarrollo no pueden separarse del contexto histórico y socio-cultural. La familia y la escuela pueden considerarse también como subsistemas de la sociedad global, los cuales tienen un miembro en común: el niño.
En este sentido, la familia debe tener una actitud activa y participativa, más allá de las aportaciones puntuales de información sobre los hijos, en la medida que lo requieran los maestros: esto es, trabajar conjuntamente en la orientación de la persona en orden a un proyecto común de educación.
Las reuniones con los referentes del niño, son importantes ya que cumplen la función de transmitir comunicaciones generalmente relacionadas con asuntos administrativos, o para solicitar la colaboración de las familias para realizar algún evento o también para la información que la escuela transmite a la familia acerca del niño en su desenvolvimiento en el aula, así como de las expectativas que los docentes tienen en cuanto a la conducta del escolar, y la forma en que los representantes pueden colaborar con ellos para resolver los problemas de conducta y de rendimiento escolar.
En algunos casos, cuando la familia es citada para entrevistarse con los maestros del niño, se discuten las dificultades de adaptación y de aprendizaje, responsabilizando a la familia para corregirlas. A su vez, los padres culpan a los maestros de ser demasiado rígidos o poco preocupados por entender el comportamiento del hijo. Por otra parte, no pocas veces los padres ven a la escuela como una autoridad sustitutiva que debe corregir y disciplinar lo que la familia (o el representante) del niño no está en capacidad de hacer.
En estos casos, la escuela es sinónimo de punición y represión. Consistentemente, se originan patrones interactivos conflictivos que no aportan en realidad nada para resolver los problemas de ajuste del escolar. Por otra parte, cuando coexisten estas situaciones junto a valores y actitudes distintas entre el hogar y la escuela, es el niño quien sufre las consecuencias de tales problemas, los cuales afectan su motivación, su autoestima, la capacidad de atención y concentración y, en general, su conducta interpersonal y su desarrollo socio-afectivo. Todo ello confirma que debe existir una relación de confianza entre Padres y Maestros para que no sucedan tales problemas.
El Ser humano como ser social y emocional, necesita de los demás para su desarrollo y realización como persona. Su cotidianidad tiene una carga afectiva y valorativa que da sentido y significado a sus acciones. Uno de los aspectos más importantes en el ser humano es la relación que el niño establece consigo mismo y con los demás dentro del ambiente que le rodea. Esta interacción se establece en dos dimensiones: una íntima que tiene que ver con las emociones del propio sujeto y otra externa vinculada con las relaciones sociales que establece con otros. El desarrollo social y emocional del niño constituye la base del desarrollo integral del niño.
Las relaciones sociales infantiles suponen interacción y coordinación de los intereses mutuos, en las que el niño adquiere pautas de comportamiento social a través de los juegos, especialmente dentro de lo que se conoce como su grupo de pares (niños de la misma edad y aproximadamente la misma posición social, con los que comparten tiempo, espacio físico y actividades comunes). Además, el niño aprende a comportarse de forma cooperativa, a conseguir objetivos colectivos y a resolver conflictos entre individuos.
Cabe destacar que el desarrollo social y emocional del niño requiere como eje primordial la interacción social. El término social puede incluir todo cuanto supone un intercambio entre el niño y su entorno, favoreciendo:
autonomía, identidad, autoestima (sentimiento de confianza en sí mismo), expresión de sentimientos, integración social, relaciones interpersonales.
De acuerdo con los planteamientos hasta ahora expuestos, podemos determinar que en el desarrollo social y emocional las experiencias que tenga el niño en su ambiente constituyen un aspecto primordial.
Al respecto, la perspectiva ecológica del desarrollo humano, descripta por Bronferbrenner (1987) destaca la influencia directa que tiene el entorno social sobre el individuo en su desarrollo, y específicamente resalta la interacción entre ambos, como un proceso generador de cambios. Bajo este enfoque, el niño se concibe como un sistema abierto que está constantemente expuesto a las influencias de las situaciones que ocurran las que acurren en su realidad social, no solo en su entorno inmediato ( núcleo familiar), sino también las que acurren en otros contextos que puedan o no estar en relación directa con el niño.
Por consiguiente, es evidente que los niños deben recibir de su entorno social y por lo tanto en medio escolar:
· Atención continua que le permita satisfacer sus necesidades de contacto físico, autoestima, autonomía, apoyo moral y expresión de sentimientos.
· Oportunidades para establecer interacciones sociales tanto en el núcleo familiar como fuera de este, que le permitan modelar si conducta y adquirir seguridad en sí mismo y en lo demás.
· Posibilidades de independencia, que promueva la exploración del medio físico, pero con límites claros que el niño entienda y aprenda a respetar.
· Respeto y comunicación constante y cálida que favorezca en el necesidad de comunicar sus necesidades e intereses.
· Oportunidades en las pueda evaluar y valorar sus actividad, acciones e ideas, características físicas y cualidades personales, sintiéndome valorado y aceptado, y asimismo capaz de aceptar y valorar el otro.
Por todo ello trabajamos con libertad de acción permanente, esta libertad es una libertad reglada, en función de lograr que los niños se apropien de los aprendizajes, en forma significativa y en un contexto de investigación, creatividad y armonía, sin olvidarnos que el mayor objetivo es que sean felices y se encuentren con ellos mismos.